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martes, 16 de noviembre de 2021

MEDIDAS DE ACTUACIÓN ANTE UNA HERIDA

Para saber cómo se debe curar una herida, antes es preciso comprender lo que realmente es. Una herida es cualquier pérdida de continuidad de la piel o mucosa producida por algún agente físico o químico. Las heridas no solo suceden a partir de accidentes, sino que también las incisiones quirúrgicas limpias se consideran heridas, o los lugares del cuerpo por los que se introducen catéteres.

La piel es el órgano protector más grande de nuestro cuerpo y cualquier cosa que la rompa se trata de una herida. De esta forma, es necesario prevenir y luchar contra el peligro de infección, ya que, al perder la protección de la piel, el interior del organismo se pone en contacto con el exterior y por tanto con los microorganismos.

Cuanto más profunda, grande y sucia esté una herida, mayor cantidad de cuidados necesitará. Por lo tanto, se comienza evaluando el estado, cuándo y con qué se hizo, causas, antecedentes del paciente, control de la hemorragia, si es una herida limpia o está infectada. A continuación, se realizará la exploración de la zona lesionada, observando si hay cuerpos extraños, si hay movilidad en la zona afectada, si presenta una correcta vascularización, si tiene sensibilidad...

Una vez evaluada y explorada la herida, comienza la ejecución técnica para el cuidado de esta:

  • Dependiendo de la profundidad de la herida será necesario aplicar un anestésico local para que el dolor sea el mínimo en el momento del procedimiento. Antes de aplicar anestesia se debe evaluar si hay algún daño nervioso.
  • Asepsia y antisepsia de las heridas. Dependiendo del grado de contaminación bacteriana, existen tres tipos de heridas:
    • Heridas limpias; son heridas quirúrgicas no traumáticas
    • Heridas contaminadas: heridas traumáticas no sucias
    • Heridas sucias: por traumas, contusas, con contaminación o cuerpos extraños
Es preciso realizar un lavado exhaustivo de las heridas, desde la herida hacia fuera, con abundante agua y antiséptico jabonoso que no coloree, como la clorhexidina aunque también se podría usar povidona yodada. Con el lavado quirúrgico desaparecen las bacterias más superficiales.

  • Preparación del material y del campo de trabajo colocando paños estériles
  • Nueva valoración para decidir si es posible tratarla o no. Si se puede tratar se llevará a cabo el desbridamiento de los tejidos muertos y desvitalizados y, a continuación se cerrará la herida usando puntos de sutura. Cuando la herida no se puede tratar más, se derivará, tras colocar apósitos limpios y un vendaje.
  • Toda herida después de haber sido cerrada tendrá que ser limpiada de nuevo con un antiséptico y se puede dejar al aire, sobre todo si es en la cara, o se puede colocar un apósito vaselinado o con un gel acuoso antiséptico para evitar las adherencias.


QUEMADURAS

Las quemaduras son lesiones en los tejidos producidos por el calor, sustancias químicas, electricidad, sol o radiaciones. Las causas más comunes pueden ser las escaldadura por líquidos calientes y vapor, los incendios o los líquidos y gases inflamables. También existe otro tipo de quemaduras, conocido como quemaduras respiratoria, y es causada por la inhalación de humo o partículas tóxicas.

Las quemaduras se dividen en tres grupos en función de la profundidad que alcancen las lesiones:

  • Primer grado: afectan a la epidermis, es decir, la capa más externa de la piel. La zona afectada se muestra enrojecida y con sensación de dolor. Requiere los mínimos cuidados.
  • Segundo grado:
    • Superficial: afectan a la parte más externa de la dermis, se observa enrojecimiento y acumulación de líquidos que aparece en forma de ampollas. Espacio dolor continuado intenso durante y cicatriza fácilmente con el tratamiento adecuado a las dos semanas.
    • Profundo: Afectan a la dermis en su totalidad, se observan manchas rojas sobre un fondo blanquecino. Recuperación más lenta y suelen dejar cicatrices
  • Tercer grado: se destruye toda la piel en profundidad y puede llegar a afectar a tejidos subyacentes. Su color tienda blanquecino y coriáceo y, al alcanzar las terminaciones nerviosas, no producen dolor. Suelen requerir el tratamiento quirúrgico.
El tratamiento de las quemaduras depende del lugar y de la gravedad de la lesión. Por lo tanto, ante una quemadura, habrá que determinar de qué tipo es para poder proporcionar los cuidados más apropiados. Las quemaduras profundas requieren atención médica inmediata. Algunas personas necesitan tratamiento en centros especializados en quemaduras y meses atención médica de seguimiento.

Para el tratamiento de las quemaduras de menor gravedad es preciso, en primer lugar, aplicar frío sobre la zona quemada ya sea dejando correr agua fría o mediante una toalla limpia y humedad durante unos minutos. A continuación, se debe de cubrir la quemadura con un vendaje estéril y seco o un apósito limpio. Pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación medicamentos de venta libre como el paracetamol o ibuprofeno, así como la aplicación de una loción humectante que contenga aloe vera.

Cuando las quemaduras son de mayor importancia, Se debe de comprobar que sea apartado de la víctima de la gente causante. Se debe retirar inmediatamente toda la ropa afectada, especialmente la humeante, la ropa cubierta con alguna sustancia caliente o la que está impregnada de sustancias químicas. No obstante, no se debe retirar ninguna prenda que esté quemada y que se haya pegado al cuerpo de la víctima. Una vez se haya avisado a los servicios de emergencia y que se haya comprobado el estado de la persona, es necesario cubrir la zona de la quemadura con un vendaje estéril y seco (si lo hay) o una tela limpia.

Las personas que han sufrido quemaduras de segundo grado profundo y de tercer grado deben ser hospitalizados para proporcionarles un cuidado y un tratamiento óptimo.

QUÉ SE DEBE HACER Y QUÉ NO SE DEBE HACER ANTE UNA QUEMADURA


Fuente: 

lunes, 15 de noviembre de 2021

ÚLCERAS POR PRESIÓN

Son regiones de la piel lesionadas por la presión ejercida y mantenida entre dos planos duros durante un largo periodo de tiempo. Por un lado, tenemos el plano duro esquelético y prominencias óseas fisiológicas o deformantes del paciente y el otro plano duro generalmente externos a él, representado por la cama, silla, calzado u otros objetos.

El aumento de la presión capilar produce una isquemia local que puede llegar a terminar en un proceso inflamatorio si no se reduce la presión ocasionando trombosis venosa y alteraciones degenerativas que desembocan en necrosis y ulceración.

Cuando el paciente se encuentra encamado durante un tiempo prolongado es preciso la prevención de las UPP. Para ello, es necesario realizar cambios posturales frecuentemente, mantener la piel limpia y seca y utilizar algún tipo de apoyo, como almohadas, que alivien la presión. Deben intentar seguirse los siguientes cambios de posición mostrados en la imagen, según la hora del día:



No obstante, cuando ya se ha formado la úlcera, es preciso llevar a cabo unos cuidados y un registro para ir controlando la evolución de la misma. En primer lugar, se debe realizar una valoración inicial completa del paciente con la ayuda de algunas de las escalas para ello, como puede ser la escala de Braden. Del mismo modo, se debe evaluar las diferentes características de la úlcera como son sus dimensiones, color, localización, estadio o bordes. Esta valoración se debe repetir semanalmente para observar cambios en la lesión.

El tratamiento de la UPP incluye primariamente, la reducción de la presión ejercida sobre la parte del cuerpo afectada, para ello se debe reposicionar al paciente y se le proporcionan distintos apoyos para proteger la parte de la piel vulnerable. También es necesario mantener la úlcera limpia y vendada para crear una barrera contra la infección y mantiene seca la piel a su alrededor. Los tejidos dañados, muertos o infectados deben ser extraídos para que se cure adecuadamente la herida. El uso de fármacos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, podrían reducir el dolor. 

En el menor de los casos, una gran úlcera de decúbito que no se cure podría requerir una cirugía. 


INDICACIONES Y TIPOS DE ANTISÉPTICOS

Los antisépticos son sustancias químicas que, aplicados de forma tópica sobre la piel intacta, las mucosas o las heridas, disminuyen o eliminan por completo la población de microorganismos vivos en dichos tejidos. Existe una gran variedad de antisépticos, pero en cada caso se debe utilizar el más adecuado dependiendo de las características físicas y químicas del mismo y de sus indicaciones.

Antes de elegir antiséptico, se deben tener en cuenta las siguientes características, aunque no existe ninguno que cumpla todas:

  • Tener amplio espectro antimicrobiano que abarque bacterias grampositivas, gramnegativas, hongos y virus.
  • Actuar con rapidez frente al germen
  • Tener una duración de acción suficiente (efecto residual)
  • No producir efectos adversos y presentar baja toxicidad local
  • Compatibilidad con otros antisépticos
En el grupo de los antisépticos más comunes y utilizados en el ámbito hospitalario se encuentran: alcohol etílico, clorhexidina, povidona, tintura de yodo y triclosán.

Alcohol etílico

Son líquidos incoloros y trasparentes, con limitado efecto residual y actividad bactericida inmediata, pero su eficacia es variable frente a hongos y virus y no es activo frente a esporas.

Los alcoholes más empleados son el alcohol etílico (etanol) y el alcohol isopropílico (isopropranolol), aunque habitualmente se utiliza más el primero al ser menos irritante.

No deben emplearse en la limpieza de heridas abiertas ya que es irritante y, en contacto con materia orgánica, promueve el crecimiento de las bacterias.

Clorhexidina

Es una base fuerte, con una absorción mínima a través de la piel, que entra en acción muy rápidamente y posee una gran actividad bactericida frente a gérmenes grampositivos y gramnegativos. Permanece activa en presencia de jabón, sangre y materia orgánica, aunque puede perder algo de eficacia. Por ello puede utilizarse tanto en heridas abiertas como sobre piel intacta. Es una alternativa a la povidona yodada cuando esta no puede utilizarse.

Povidona yodada

El complejo polivinilpirrolidona yodada, más comúnmente conocido como povidona yodada, carece de actividad hasta que se libera el yodo, verdadero agente de la actividad antiséptica. Es muy eficaz frente a esporas y todo tipo de gérmenes, aunque su actividad se ve reducida en presencia de materia orgánica. Su acción es más lenta que la tintura de yodo, pero presenta la ventaja de manchar algo menos la piel y no ser irritante. Puede causar hipersensibilidad en algunas personas

Tintura de yodo

Al igual que la povidona, el agente activo es el yodo, altamente eficaz y con espectro muy amplio. Presenta una acción muy rápida y una vez aplicado, no pierde eficacia en varias horas, por lo que es probablemente uno de los mejores antisépticos disponibles. Se utiliza en piel sana o en infecciones cutáneas por hongos y bacterias.

Triclosán

El triclosán es una sustancia no iónica, incolora que tiene un rápido inicio de acción y una gran afinidad por la piel, con un efecto residual duradero. Apenas se afecta por la presencia de materia orgánica. Eficaz frente a bacterias grampositivas, micobacterias y levaduras y menos frente a bacterias gramnegativas y hongos filamentosos. No causa irritación.



Fuentes:



APÓSITOS

Los apósitos son productos sanitarios destinados a cubrir y proteger las heridas. Proporcionan alivio del dolor, actúan de barrera frente a la infección, absorben el exudado producido, permiten una adecuada circulación sanguínea y optimizan el proceso de cicatrización. Hay numerosos tipos de apósitos a la venta y la elección de cada una dependerá de la profundidad de la herida, del tipo de tejido, de la cantidad de exudado y de la localización.

Según su permeabilidad, los apósitos se clasifican en oclusivos, cuando son permeables a todo y los semioclusivos, cuando son permeables al oxígeno, monóxido de carbono y vapor de agua, pero impermeables al agua líquida y a las bacterias. Dependiendo de su localización, se dividen en apósitos primarios, cuando va en contacto directo con la herida, y secundarios cuando se encuentra por encima del otro apósito para proteger y sostener. 

Por otro lado, según su complejidad los apósitos se pueden dividir en los siguientes grupos: apósitos pasivos, interactivos, bioactivos, los apósitos de plata y los implantes de colágeno

Apósitos pasivos: apósitos simples, y sirven principalmente para proteger, aislar, taponar y absorber las heridas. Dentro de este grupo se encuentran las gasas, los apósitos tradicionales, constituidos de algodón envuelto en gasas tejida y los apósitos de espuma.

Apósitos interactivos: Mantienen un ambiente fisiológico húmedo en la herida o úlcera y estimula enzimas catalíticas que favorecen la autolisis permitiendo que el desbridamiento tenga lugar sin dolor. Destacan los apósitos de tul, espuma hidrofílica y apósitos transparentes.

Apósitos bioactivos: pueden interactuar con la herida, mantienen una humedad fisiológica en la herida o úlcera y permiten la oxigenación de la misma. Hay tres tipos de apósitos bioactivos: hidrocoloides, hidrogel y alginatos.

Apósitos de plata: la plata al ser un potente agente bactericida, presentan una amplia capacidad antimicrobiana con un amplio espectro de acción. Es un apósito muy utilizado en úlceras ya que controla la carga bacteriana de éstas, absorbe de forma efectiva su exudado y es capaz de desbridar el tejido necrótico existente.

Implantes de colágeno: Estos apósitos estimulan el proceso de cicatrización de heridas de diversas formas. Por un lado, ayudando a eliminar el tejido muerto y al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. Además, contribuyen al cierre de la herida al unir los bordes, acelerando efectivamente la cicatrización



SUTURAS

Las suturas se emplean para poder aproximar y mantener juntos los tejidos mientras se lleva a cabo el proceso de curación, así como para unir vasos sanguíneos y conductos durante la cirugía. 

Para un correcta realización de la sutura, se deben tener en cuenta diversos aspectos como un buen manejo de los tejidos, las diferentes capas anatómicas para suturar, el calibre de la sutura y tamaño de la aguja, cuya elección dependerá de la región y grosor de la piel. Todo esto tiene como objetivo obtener los mejores resultados y disminuir el riesgo de complicaciones como dehiscencia o infección de la herida.

Dentro de los instrumentos y materiales que se utilizan para la realización de suturas destacan los porta agujas, pinzas de disección, tijeras, bisturís, anestésicos locales, agujas e hilos de sutura. 

Los materiales de sutura representan un amplio conjunto donde encontramos hilos, grapas, suturas adhesivas y adhesivos tisulares entre otros. La elección del tipo de hilo que permitirá el sellado de la herida, dependerá de la zona anatómica y las características de la herida y del paciente. Los hilos de sutura se clasifican de acuerdo con su permanencia en los tejidos como absorbibles y no absorbibles:

  • Suturas no absorbibles: se emplean para suturar la piel y generan menos reacción en los tejidos. Se deben retirar en un tiempo determinado de acuerdo con la región corporal donde se encuentren. Ejemplos: seda, nylon o polipropileno. 
  • Suturas absorbibles: se utilizan para colocar puntos en la mucosa, puntos de afrontamiento subdérmico o en el tejido celular subcutáneo cuando las heridas son muy profundas. De esta forma, ofrecen una mejor aproximación a los tejidos, la  disminución de la tensión en los bordes de la piel y el cierre de un tercer espacio. Ejemplos: poliglactina, ácido poliglicólico o polidioxanona. 
Las agujas de sutura son utilizadas para llevar el hilo de sutura a través de los tejidos produciendo el mínimo daño. Su elección, al igual que con los hilos de sutura, dependerá del tipo de tejido a suturas, la accesibilidad de la zona a intervenir, así como el grosor del hilo empleado.
Para la realización de la técnica de sutura el paciente se debe encontrar en una posición cómoda que permita exponer correctamente el área a suturar. El proceso tiene que empezar por la asepsia de la herida hasta acabar con el cubrimiento de la sutura. Para ello, se deben seguir los siguientes pasos:
  • Limpiar alrededor de la herida utilizando un antiséptico local, como es la clorhexidina. 
  • Aplicar el anestésico local.
  • Lavar de forma exhaustiva con suero fisiológico aplicando presión para arrastrar detritos y cuerpos estériles. 
  • Colocar los campos estériles.
  • Remodelar los bordes de piel necróticos.
  • Cierre de la herida con la técnica de sutura elegida y realizar el nudo con doble lazada al principio y luego con lazadas simples. 
  • Colocar los puntos necesarios hasta cerrar la herida.
  • Cubrir la herida con apósitos estériles.



Fuentes: 

DRENAJES

Se presentan en forma de tubos que son introducidos de forma invasiva en determinadas zonas del cuerpo en las que se ha producido una acumulación de sangre, líquidos o gases. La función de los mismos es conseguir expulsar estas sustancias al exterior o a otro dispositivo apropiado.

La retención y acumulación de líquidos o gases puede ser producida ya sea por abscesos, para expulsar las sustancias acumuladas y evitar que se vuelva a infectar; lesiones traumáticas, en las cuales se liberan los líquidos extravasados provocados por dichas lesiones; o por la propia intervención quirúrgica, para indicar el origen de la hemorragia en caso de fuga.

Para el cuidado de los drenajes, es preciso seguir las siguientes indicaciones:

  • En primer lugar, enumerar todos los drenajes que porte el paciente.
  • Es preciso curar diariamente la zona de inserción del drenaje limpiando de dentro hacia fuera con un antiséptico y siempre con material estéril para garantizar la mayor asepsia posible y así, evitar infecciones nosocomiales.
  • Se debe cambiar el apósito o vendaje frecuentemente y siempre que este se encuentre sucio, húmedo o suelto.
  • Es muy importante controlar el estado de la piel y registrar todas las alteraciones en la zona de inserción que pudieran dar lugar a infección. Del mismo modo, se debe apuntar las curas realizadas, la cantidad y el aspecto del contenido drenado.
  • Cambiar al paciente de postura frecuentemente para evitar la aparición de úlceras.
  • Garantizar la permeabilidad, en los drenajes de aspiración continua, evitando escapes durante el cambio de dispositivo. Para ello, se debe pinzar y despinzar el tubo próximo a la zona de inserción antes y después de cada cambio.
  • El drenaje debe estar colocado a una altura inferior del paciente para que así la gravedad favorezca la expulsión del contenido.

Fuentes:



domingo, 14 de noviembre de 2021

SONDAJE VESICAL

El sondaje vesical forma parte del grupo de las técnicas invasivas que consiste en la introducción de una sonda a través de la uretra hasta llegar a la vejiga. La finalidad de esta técnica puede tener un carácter tanto terapéutico como diagnóstico y puede realizarse de forma temporal intermitente o permanente. En la actualidad, múltiples condiciones fisiológicas de los pacientes han llevado a una alta prevalencia del uso de este dispositivo en los diferentes niveles de atención sanitaria.

Al ser una de las técnicas más frecuentes que producen la mayor parte de los casos de infecciones urinarias nosocomiales, el protocolo de la técnica y los cuidados de mantenimiento de la sonda son de real importancia.


Durante el uso de la sonda vesical se tienen que realizar los siguientes cuidados para prevenir las posibles complicaciones que pudieran derivar del sondaje.

  • Es muy importante el lavado de manos antes y después de manipular la bolsa de orina y la sonda.
  • Utilizar guantes no estériles cuando se tome contacto con la orina y medir la diuresis.
  • Limpiar el área alrededor de la sonda dos veces al día, con agua y jabón o con un antiséptico como povidona yodada.
  • Vigilar regularmente que la sonda no se encuentre acodada y que la orina fluya normalmente hacia la bolsa colectora
  • Mantener la bolsa del drenaje por debajo de la vejiga, para así prevenir infecciones por reflujo.
  • Estimular el aporte de líquidos, a no ser que esté contraindicado.



Fuentes:

VÍA VENOSA PERIFÉRICA: MANTENIMIENTO

La terapia por la vía venosa periférica (IV) es uno de los procesos más comunes para la administración de fluidos, fármacos, productos sanguíneos y terapia nutricional en el medio hospitalario. El personal de enfermería es el encargado de insertar y mantener la vía, así como de administrar el tratamiento intravenoso. Por lo tanto, debe de realizarse una correcta práctica clínica para minimizar el riesgo de inflamaciones, como la flebitis, y aumentar tanto la seguridad como el bienestar del paciente.
Antes de la inserción de la vía, se deben de tener en cuenta ciertos aspectos que ayuden a la prevención de posibles complicaciones. Entre estos, se puede mencionar:
  • Informar al enfermo que al ser portador de un catéter venoso deberá tener unos cuidados en cuanto a movilización que no lo imposibilitan, pero sí que son condicionantes.
  • Seleccionar los catéteres en función del objetivo buscado y la duración del uso prevista, de las complicaciones infecciosas o no infecciosas conocidas
  • Evitar las venas del MMII por riesgo de trombosis.
  • Procurar que el punto de inserción no dificulte las actividades diarias del paciente.
Una vez colocada la vía, tiene que ser revisad y evaluada cada día y siempre que se necesite. Por otra parte, siempre se debe sustituir el apósito cuando se observa sucio, mojado o despegado, limpiando con un antiséptico la zona antes de colocar el nuevo apósito. Para el lavado o sellado del catéter, introducir una jeringa de suero fisiológico en cantidad suficiente para cubrir el doble del calibre del catéter y el reservorio del tapón o la llave de tres vías. Además, se debe evitar mojar el catéter, cuando el paciente se vaya a duchar se le colocará un protector impermeable que cubra el sitio de inserción y las conexiones.




Fuentes: 

IMPORTANCIA DE LA ASEPSIA Y ANTISEPSIA EN LOS CUIDADOS

En el área hospitalaria, el trabajo del personal de enfermería está centrado en el cuidado integral del ser humano a fin de conseguir y mantener un estado de salud óptimo, es así que se debe dar una gran importancia a las medidas de prevención de enfermedades y limitación de riesgos. Los procedimientos invasivos y la alteración de las defensas inmunitarias son los principales factores que contribuyen a las infecciones nosocomiales, es decir producidas en el ámbito hospitalario. 

Para evitar estos problemas, es necesario comprender correctamente el significado de asepsia y antisepsia.

Se define asepsia como la ausencia de microorganismos causantes de infección. La técnica aséptica, por lo tanto, se utiliza para reducir la probabilidad de transmisión de gérmenes y consiste en una serie de procedimientos destinados a reducir las posibilidades de contaminación microbiana de pacientes y equipos. 

Para mantener la asepsia, es altamente recomendable la utilización de una serie de procedimientos que impidan el acceso de microorganismos patógenos a un medio libre de ellos. Estos se consigue mediante el lavado frecuente de manos, la instauración de técnicas de barrera, como el uso de guantes o mascarilla, y la limpieza habitual.

La antisepsia comprende el conjunto de técnicas destinadas a la eliminación total (esterilización) o mayoritaria (desinfección) de los gérmenes que contamina un medio. Ésta se mantiene al emplear procedimientos o actividades destinados a inhibir o destruir los microorganismos potencialmente patógenos, como el uso de los diferentes antisépticos.


Fuentes:

¿QUÉ ES LA ENFERMERÍA?

El cuidado de las personas en todos los contextos (enfermas o sanas), es la esencia de la profesión de enfermería, profesión que requiere de...

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